Pensamientos acumulados en una biblioteca.
¿Alguno de nosotros puede decir qué es ser feliz? ¿Qué diferencia hay a estar feliz?
La felicidad es la infancia. Y además, son cosas adjuntas. A medida que vamos creciendo somos menos felices, porque los cambios a la madurez suponen eliminar las sensaciones infantiles. Se va la inocencia, las novedades, la energía, se pierden. Sin embargo, se recuerdan. No he leído mucho sobre porqué las personas recordamos lo que nos importa, pero tengo mi propia teoría. Los recuerdos son experiencias, que se basan en las sensaciones que ocurren en un momento determinado. Todos tenemos un día inolvidable, o por ejemplo, todos solemos recordar qué día es nuestro cumpleaños porque desde niños vemos a la gente feliz cuando nos ven, nos dan regalos, etc... Pues el concepto recuerdo sería la imagen de tu cumpleaños, pero esto es sólo un pretexto, porque lo que de verdad te ayuda a recordar éste día es la sensación que te otorga recibir felicitaciones, regalos, y la sensación de bienestar que sientes. Todo esto está escondido en tu cabeza detrás de las imágenes,que es lo que tu cerebro proyecta cuando quieres recordarlo. Lo cual supone que la capacidad de recordar es relativa a tu capacidad de sentir. Sin embargo, a pesar de que yo creo en todo esto, tengo un par de excepciones. Porque tengo muchos días pasados que los recuerdo, además como aburridos, y sin embargo los echo de menos, incluso me parecen especiales. Quizás sea simplemente el hecho de sentirte niño.Lo que me pregunto es si existe el día en el que vuelves a sentirte niño. Ser feliz sin saberlo. Lo que quiero expresar es algo así como cuando estás en un parque de atracciones por primera vez; te dan el mapa, y sólo te preocupas ir de atracción en atracción, ir corriendo de extremo en extremo, no pensar qué quieres sino querer probarlo todo y comprobar que cada parte y atracción es algo nuevo y diferente.
Por otra parte, hay una parte de la felicidad que hasta que la infancia se acaba no puedes comprender. Como puede ser el sabor agridulce de una reconciliación por una pelea con alguien. O el dulce sabor de saber que tu no eres un todo, si no que eres las pequeñas partes que los demás guardan de ti. Quizás por eso se suele decir que uno no tiene nada si no tiene amigos. Nos dividimos en porcentajes. Conforme aparecen personas, el porcentaje varía, se crea y nunca desaparece. Y según la importancia, cada cuerpo obtiene un porcentaje, que es el indice de felicidad que te traspasa al compartir un momento, y a su vez un recuerdo. ¿Recordáis una frase de una antigua entrada?
''- Yo sé que una persona puede representar el 99,9% de tu vida.Se lo das todo a ella,y tú te quedas con el 0,01%.Pero ese pequeño porcentaje es TU vida,tuya y solo tuya,y eres tu el que decide qué hacer con él.''
Una vez que crecemos, debemos incrementar los porcentajes, porque por eso somos felices cuando estamos con nuestro grupo de amigos, familia o clase. Pero la verdadera clave es encontrar el cuerpo que sea nuestro todo, el 100%, quien nos haga sentir felices y no sólo estar contentos. En mi caso, la que puede volver a hacerme sentir como un niño.






